25 marzo, 2012

¿Qué nos están tratando de vender?


La BBC-Mundo, una de las agencias más activas en la campaña global del amedrentamiento "climático", habitualmente se hace eco de la propaganda del "Club de Roma", y de su apéndice, la O.N.U.


En un reciente artículo publicado en Internet ("Un secuestro para combatir el cambio climático"), se informa sobre lo que podría ser el último grito de la moda de la mitología del "calentamientoglobal-cambioclimático"; esto es, la de "secuestrar" el bióxido de Carbono (CO2) de las emisiones "contaminantes" de las termoeléctricas (y de todas las industrias, por extensión), y sepultarlo a miles de metros de profundidad, en estratos porosos que las retengan, es decir, donde no sean "peligrosas"(¿?).


El epígrafe reza textualmente:


"El dióxido de carbono, el principal gas de invernadero, puede ser secuestrado e inyectado a gran profundidad en los acuíferos salinos, sin riesgo de que escape en el futuro, afirma un estudio".


Hay que tener presente que este disparate estuvo también entre las propuestas de la última "cumbre climática" de Durbán donde la parasitocracia mundial celebró su último aquelarre. La intención es imponerla a los países subdesarrollados (es decir, a nosotros), y con toda seguridad seguirán presionando en tal sentido en las sucesivas "cumbres" y "protocolos".


¿Por qué es un disparate?. Porque de todas las emisiones de cualquier proceso térmico-industrial hay sólo dos que siendo inevitables no son contaminantes: agua (H2O) y bióxido de carbono (CO2).

Todos los compuestos tóxicos, materiales particulados, metales pesados, etc. pueden ser retenidos o filtrados a un costo soportable, y cada país puede imponer las regulaciones necesarias de acuerdo a su propia realidad. En cambio, inyectar los humos a altas presiones a miles de metros en el subsuelo, supondría un costo adicional que seguramente las economías más pobres no estarían en condiciones de asumir.

Vistas así las cosas, lo que parece una idiotez inocente de chiflados ricos (y no tan ricos también), cambia de cariz, porque se trataría entonces de un gravamen perverso arteramente concebido para trabar la industrialización y desarrollo del tercer mundo (unos tres cuartos de la humanidad, nada menos).


Si se analiza el discurso permanente de toda la prensa oficiosa, servil a los propósitos del "Club de Roma" (y el artículo de la BBC-Mundo es un buen ejemplo), la manipulación se hace evidente al primer vistazo: siempre se omite que el verdadero principal gas "de efecto invernadero" es el vapor de agua, con una incidencia estimada de más de un 90%; sin embargo siempre se dice que es el bióxido de carbono. Y siempre se presentará alguna imagen "ad hoc" para reforzar el infundio: una chimenea emitiendo raudales de humo que obscurecen el cielo. Pero el CO2 es un gas INVISIBLE, y netamente beneficioso para el medioambiente por lo demás.

La imagen del artículo, que aparece rotulada como "BBC Mundo

"Planta a carbón Imagen gentileza Ruben Juanes" es ilustrativa: se muestra una planta termoeléctrica.

Pero la estructura hiperbólica del primer plano NO es una chimenea; es una torre de enfriamiento. Y el aparente humo que copa la mayor parte de la foto no es más que agua en ebullición vaporizándose, y no podría ser de otro modo, dadas las estrictas regulaciones que todas estas instalaciones deben cumplir en los países desarrollados.


¿Es esto una manipulación engañosa?, por supuesto, es pura y simple propaganda.


Y entonces ...¿Qué es lo que nos quieren vender?


En el mismo artículo se encargan de aclararlo:


"'No lograremos responder al desafío del cambio climático a menos que encontremos una solución para el CO2 liberado por esas plantas a carbón', -dice Rubén Juanes, del MIT, autor del proyecto- y ...... 'Combatir el cambio climático requiere muchas estrategias diferentes, incluyendo el desarrollo de energías más limpias. Pero el carbón sigue siendo un problema muy presente, porque es una fuente de energía muy barata y abundante',.... 'Ya existen tecnologías comercialmente viables para separar y capturar el CO2 del gas emitido por las plantas generadoras', le dijo el profesor Juanes a BBC Mundo.


Clarísimo: el carbón es una fuente de energía muy barata y abundante, justo lo que los países pobres necesitan para desarrollarse; pero entonces hay que "combatir el cambio climático" (una "guerra" imaginaria) capturando el CO2 del gas emitido, sin mencionar ni por casualidad que el principal "gas de invernadero" es el vapor de agua, ni que el "gas emitido" es prácticamente 100% aire caliente CO2 y vapor de agua si se hace una combustión limpia.


Por ejemplo, supóngase que se está generando con el combustible más limpio que se conoce, es decir el gas natural, (Metano CH4):


La expresión química es


CH4 + 2(O2) ----> CO2 + 2(H2O)


Los pesos moleculares:

Metano (16); CO2 (44); agua (18).


O sea, la combustión de un kilo de metano (y de cualquier combustible carbónico) produce 2,75 kilos de CO2 y 2,25 Kilos de vapor de agua.

Por lo tanto, una usina en producción debería procesar (licuar, almacenar, densificar e inyectar con alta presión a miles de metros de profundidad), un tonelaje de gases que es tres veces el del combustible que está ocupando. La principal función de la industria pasa a ser entonces enterrar su CO2, al costo que sea. ¿Queda claro?.


Y todo esto, en base a un fraude pseudocientífico que no resiste análisis: el del supuesto "calentamientoglobal-cambioclimático" atribuido al CO2.


Volviendo al autor del estudio:

"..... el secuestro y almacenamiento de dióxido de carbono puede jugar un papel importante en la reducción de emisiones. Esto sólo sucederá si los costos de emitir CO2 se internalizan para que las empresas tengan el incentivo económico de secuestrar CO2 y existe además una política más amplia para facilitar la implementación de esta tecnología a gran escala'.

Para decirlo más claro: "internalizar los costos de emitir" significa inventarle impuestos al CO2, o sea, a toda actividad humana.

Y "una política más amplia para....." significa subsidios, regulaciones, reglamentaciones, (etc.) y todo aquello que las burocracias saben crear para profitar del dinero de la gente controlando además sus vidas.


¿Y todo esto nos caerá impuesto (a través de la O.N.U) desde los países industrializados, o sea, los que ya se desarrollaron?


No es un tema menor, si pensamos que ya hay muchos políticos de lado y lado que, por ignorancia y servilismo parecen estar comprándose el cuento, aún cuando el mismo Al Gore declaraba no hace mucho que la pretensión de soterrar las emisiones resultaría una sandez antieconómica, que supondría una distorsión grotesca del proceso industrial.

Pero después de la "cumbre" de Durbán el profeta del "calentamientoglobal-cambioclimático" ha guardado ominoso silencio sobre el particular.


Etiquetas: , , ,

11 diciembre, 2011

Usted no se lo cree?

“No hay ningún estudio científico que demuestre la relación entre el clima y el CO2 producido por el hombre”. Un lector asiduo ha solicitado mi ayuda para poder argumentar con fundamento la falsedad de esta afirmación, y yo se la presto encantado".

Ya informé aquí del hallazgo de un blog ultra talibánico dedicado a defender la ideología del “calentamientoglobal-cambioclimátco” regentado por un cierto Ferrán P. Vilar que deja pálidas a las encíclicas de Al Gore, e incluso hace que mi buen amigo el abnegado prof. Antonio Ruiz de Elvira (Universidad de Alcalá de Henares), nos parezca ahora nada más que un gordo simpático y un tanto inclinado a escribir leseras.

El blog en cuestión (recomiendo su lectura), al que por supuesto me he abonado, se llama “Usted no se lo cree” , y puede consultarse en este enlace.

De este blog destaco un artículo de 2010 intitulado Por qué sabemos que el CO2 de los combustibles fósiles es el causante del calentamiento global”, del cual extraje el párrafo de más arriba, y en el que al parecer el bueno de Ferrán puso todo su esmero en lograr una buena pieza de indiscutible validez científica en apoyo a su “causa movens”; (también tengo un libro de 1897 titulado “La Religión Demostrada”, claro que de otra iglesia; la mía, -debo reconocer-).

Hay que aclarar que Ferrán escribe “en serio”, y por lo tanto de la misma manera se debe analizar lo que escribe. En todo caso sus argumentos son un buen compendio de los dogmas del catecismo calientistaglobalcambioclimatológico, es decir de la Iglesia de los Santos del Clima de Los Ültimos Días, también conocida como “Club de Roma”, “O.N.U.”, o “I.P.C.C.” (por sus siglas en ingés).

Primera proposición:

la concentración atmosférica de CO2 regula la temperatura media de la Tierra; y después veremos cómo se sabe que el exceso de CO2 con respecto a la era preindustrial procede de las actividades humanas”.

De aquí se explaya en un análisis histórico de la cuestión, remontándose al descubrimiento del CO2 por Joseph Black (S XVIII), pasando luego revista a los trabajos de Tyndall y Fourier, mencionando después a Arrhenius, el verdadero “padre” de la hipótesis que hoy se tiene por dogma; (y para los que no lo sepan, Svante Arrhenius recibió el Pemio Nobel de química por su teoría de la disociación electrolítica; nada que ver con su hipótesis sobre el “efecto invernadero intensificado”, embrión del actual catecismo calentamientoglobal-cambioclimático. Y también profesó la creencia en la Panspermia, otra suerte de religión New Age, pero ese es otro tema).

En este punto lanza Ferrán una admonición a los “escépticos de buena fé”, a quienes conmina a “creer” sin más en la conclusión de que “a una duplicación de la concentración atmosférica del dióxido de carbono, la temperatura media de la Tierra aumentaría en (unos) 5 ºC”. A los escépticos de mala fe, (o sea, los negacionistas), no nos recomienda nada porque, en realidad, la “evidencia científica” nos trae sin cuidado (dice el).

Para ahorrar tiempo y palabras: después de variados recovecos y entresijos, nos presenta Ferrán la “prueba irrefutable” de su doctrina. Y cito ahora su propio texto:

“Hemos visto que Tyndall verificó en laboratorio el efecto invernadero del CO2 que había descrito Fourier. Primera prueba realizada con éxito. Pero a efectos del clima de la Tierra estaría bien si pudiéramos observar si, efectivamente, a la longitud de onda a la que la física nos informa de que se bloquea la radiación, es decir, 15 µm, eso ocurre de verdad. Lo mejor será mirarlo desde afuera, a ver si hay alguna diferencia en la energía emitida por la Tierra a las distintas longitudes de onda del espectro infrarrojo.

Medir esto desde fuera es medirlo vía satélite. Si en unas longitudes de onda se mide una cantidad de energía, y en otras se mide menos, será porque hay algún filtro. Y si resulta que esas otras son aquellas cuya formulación matemática, aplicada al CO2, nos dice que son las que corresponden a este gas, o sea, alrededor de 15 µm, ya no quedará duda de que el CO2 hace de filtro de salida (y que, por tanto, hay parte de la energía que iba a salir que es devuelta a la Tierra). Para verlo empleamos un conocido gráfico que en esta ocasión escaneo de un libro de Sir John Houghton, de título Global Warming, cuya primera edición corresponde a 1994. Se trata del espectro de emisión de energía infrarroja procedente de la Tierra hacia el espacio, medido sobre el mar Mediterráneo, en ausencia de nubosidad.

¡Y vemos que sí!"




Breve explicación para legos: La Tierra (“Gaia”, se dice ahora), recibe casi toda su energía (léase luz y calor), del sol (“Helios”, deberemos llamarlo ahora?), y el “casi” es porque una parte mínima y generalmente no bien ponderada proviene del núcleo terrestre, que todavía, después de unos 4.500 millones de años no acaba de apagarse; pero en fin, la parte relevante de nuestra energía proviene del Sol, y nos llega en forma de radiación electromagnética en un rango bastante amplio de longitudes de onda: entre 2,000 y 32,000 Å (Amstrongs), lo que es equivalente a decir entre 0,2 y 3,2 µ (micrones, o µm). De esto, una pequeña parte corresponde al sector ultravioleta, hay porciones menores de otras radiaciones, y cerca del 90% de la energía restante se reparte entre luz visible (45% +/-) y radiación infrarroja (Calor neto, 50% +/-). La atmósfera terrestre, en condiciones “ideales”, es decir compuesta sólo por gases de molécula mono o diatómica (N2 : 78%, O2 : 21% , Ar, : 0,93%), es perfectamente transparente a estas radiaciones, pero las “trazas” o “impurezas” de gases de molécula poliatómica (tres o más átomos), que enriquecen esta atmósfera “ideal”, le confieren también una interesante propiedad que podría llamarse de “transparencia selectiva”, es decir, la atmósfera “real” es transparente para ciertas radiaciones, pero opaca para otras. Así por ejemplo, en un día despejado la atmósfera es transparente para la luz visible (entre 3.500 y 7.000 Å (Amstrongs)+/-, pero la presencia de Ozono (O3), y vapor de agua (H2O), le permite “filtrar” parte de la radiación ultravioleta (por el O3), y alguna porción de la Infrarroja, (por el H2O), con lo cual buena parte de la energía solar radiante queda retenida en la atmósfera, entibiándola.

Con todo, la fracción no filtrada (todo el espectro visible, parte del U.V. y parte del I.R.), incidirá sobre la superficie terrestre, cuyo 70% la constituyen los océanos, y el resto es superficie continental sólida. El detalle está en que en que el océano tiene una gran capacidad de absorción de radiaciones (visible y ultravioleta, pero NO infrarroja) y por ello acumula calor, mientras que la corteza continental la tiene sólo de absorción, sin acumulación, salvo por la humedad que contenga. De tal manera que la corteza continental sólida se calienta mucho en el día y se enfría en la noche, mientras que el mar acumula y acumula calor sin violentos cambios en su temperatura superficial. Dado que la Tierra (Gaia, para sus amigos), recibió toda la insolación de un día, acumuló el calor, se calentó, y se convirtió a su vez en un cuerpo emisor radiante, aunque su emisión será en longitudes de onda muy distintas a las que recibió del Sol (Helios), y estarán en función de una infinidad de factores más o menos coherentes con la Ley de Stefan y Bolzman (la “constante” en la fórmula es la pieza de ajuste para esa infinidad de factores; en realidad, para cada metro cuadrado de superficie terrestre se podría determinar una constante distinta), toda esa irradiación terrestre estará en el espectro infrarrojo, y por lo tanto, una parte de ella puede ser retenida temporalmente en la atmósfera por los gases de molécula poliatómica ( “los gases de invernadero”), entibiándola por lo tanto, en lo que se conoce como “efecto de invernadero”.

El llamado “Efecto de Invernadero”, entonces, es la retención de parte del calor (radiación I.R.) emitido por la corteza terrestre al calentarse, en las moléculas (poliatómicas) de ciertos gases que se encuentran en cantidades ínfimas (trazas) en la atmósfera. El único de estos gases cuyo efecto es determinante en las variables climáticas de la Tierra es el vapor de agua (H2O), y nó por su “efecto de invernadero”, precisamente, sino porque aporta a la atmósfera el “calor latente de vaporización (C.L.V.)”, que es un concepto distinto e independiente.

Del calor circulante de la atmósfera, o sea, aquello que no deja que nos congelemos en cada crepúsculo, cerca del 50% es el C.L.V. aportado por el vapor de agua al condensarse; hay cerca de un 30% proveniente de la irradiación (I.R.) de las nubes (que son el mismo vapor de H2O después de la condensación), y sólo el resto, (un 20% aprox), será atribuible al “efecto invernadero” neto, algo de lo que nunca se acuerdan los predicadores. Menos aún, que de aquel “efecto de invernadero” neto, tranquilamente un 90% se puede atribuir directamente también al vapor de agua (H2O, nuevamente), tanto por su abundancia relativa, como por la amplitud de sus bandas de absorción de radiaciones.

Hasta aquí la breve explicación para legos.

Ahora se puede comparar el gráfico de Hougthon con cualquier otro que esté en bibliografía y que muestre además, las bandas de absorción del vapor de H2O y otros gases.





Se puede observar cómo la banda de absorción del H2O en torno a los 15 µm copa prácticamente la del CO2 en la misma Long. de onda. En realidad, se puede decir que el efecto “de invernadero” del CO2 sólo está exento de la interferencia del H2O en una delgada banda en torno a los 4 µm de long. de onda, pero esa está justo en el límite de las radiaciones posibles de la Tierra, y su incidencia en el total resulta despreciable.

Con lo anterior quedará rebatida entonces, la primera parte de la primera proposición, esa de que “la concentración atmosférica de CO2 regula la temperatura media de la Tierra”, y en cambio se puede afirmar, con la mayor propiedad que “la temperatura media de la Tierra” está regulada (aparte del Sol, por supuesto), principalísimamente por el contenido de H2O, o sea agua, de la corteza terrestre: agua en los mares, en los hielos, y en la atmósfera, sea como vapor, sea como nubosidad (aunque parezca de Perogrullo, es una verdad que hay que repetir todos los días a los talibanes del clima).

Llegados aquí, quiero detenerme en una sabrosa afirmación de Ferrán que paso a citar textualmente:

La radiación adicional (forzamiento radiativo), medida en watios por metro cuadrado (W/m2), de una concentración C de CO2 en la atmósfera viene dada por la fórmula (aproximada) R = 5,3 ln (C/Co), siendo Co la concentración preindustrial de 280 ppm (partes por millón). El operador ‘ln’ significa ‘logaritmo neperiano’. Quienes argumentan que no hay pruebas deben creer que esta expresión ha salido de la nada (1)”.

Invito a los interesados a hacer el ejercicio:

Supongamos un aumento de 100 ppm en un siglo (lo que se dice que hay). Entonces. tendríamos que :

R = 5,3 ln (380/280), es decir, R = 5,3 ln (1,357) = 1,6186

Por lo tanto, después de un siglo de emisiones “contaminantes” de CO2, que han significado un aumento de 100 ppm del gas en la atmósfera, o sea un 36% (y subiendo), esto ha provocado un “forzamiento radiativo” de ......¡1,62 W/m2 !.

Como para preocupar a Cassandra, si consideramos una radiación incidente de ...........+/- 341 W/m2 o sea, digamos un ...¡ 0,475 % en cien años!!

Seguramente hay algún error en la fórmula, habrá que preguntarle a Ferrán en su blog.

Luego viene la “demostración” de que todo el incremento de CO2 de la atmósfera es debido a la quema de combustibles fósiles, así, sin anestesia, y para eso nada más fácil que medir la disminución de oxígeno en la atmósfera.

O sea, que si en cien años aumentó la concentración de CO2 en 100 ppm (1 ppm al año), la concentración de oxígeno (O2) debe haber bajado en la misma cifra, digamos 100 ppm. Pero la concentración de O2 en la atmósfera está por las ....¡210.000 ppm!, o lo que es lo mismo, esa debería haberse reducido a 209.900 ppm en cien años, digamos un total de 0,0476% en el último siglo, o lo que es igual, un ....¡0,000476 % cada año!, ¡Sensacional revelación!.

Ahora sólo queda por explicar cómo una tan significativa disminución se puede distinguir de otras varianzas, o en fin, del error instrumental. Pueden hacer las consultas al blog de Ferrán.

Por último, y para no aburrir: Ferrán “demuestra” que todo el incremento de CO2 en la atmósfera se debe a “combustión”, y específicamente de hidrocarburos fósiles, recurriendo al antiguo método del carbono 14 (14C, para los amigos), haciéndose la siguiente reflexión:

Ya sabemos que el CO2 en exceso procede de la combustión. Pero combustión ¿de qué? Analicemos ahora los isótopos del carbono. (..)Fijémonos en el denominado carbono 14, cuya notación es 14C. Ocurre que la acción radiativa del sol produce, anualmente, unos 10 kg de 14C. Este isótopo del carbono tiene una ‘vida media’ de 5.730 años.(..) Pero dado que los combustibles fósiles llevan enterrados millones de años, resulta que no contienen cantidad alguna de 14C. De modo que, si en la concentración atmósferica de CO2 observamos que la proporción de 14C es menor que si no hubiera habido afloramiento fósil, no quedará duda de que procede de algo muy antiguo. Y difícilmente será otra cosa que los combustibles fósiles (10)”.

Dejo a otro la tarea de verificar eso de los 10 kg de 14C (por año), y sólo quiero llamar la atención sobre dos puntos:

Primero, que la generación del 14C en la atmósfera es debida al flujo de neutrones originados como reacción secundaria a la radiación cósmica (la que proviene de las profundidades del universooooooo) , y esta incide en la Tierra de manera inversamente proporcional a la intensidad del “viento solar”, o sea, la actividad magnética del Sol. Dicho en simple: a mayor turbulencia magnética en el sol, menor radiación cósmica, y por ende, menor generación de 14C para Gaia.

Lo segundo, es que siendo el 14C el isótopo más escaso, y también el más pesado, en el caso de emisión espontánea a causa de un eventual “calentamiento” del mar, se tendría también un empobrecimiento de 14C en la atmósfera, sin que esto fuera completamente atribuible a la quema de hidrocarburos fósiles.

Diría que con esto se rebate la tercera demostración.

Existe una montaña de información seria apuntando a un más que posible leve calentamiento marino en los últimos siglos, debido aun leve incremento radiativo del sol, que a su vez provoca, más que posiblemente un leve calentamiento climático ( de unos 0,7 oC, por siglo, digamos), y a consecuencia de esto, un leve incremento de la concentración de CO2 en la atmósfera, (de unas 100 ppm, digamos, o sea, de 0,03% a 0,04%), todo esto con gran beneficio para nosotros, que de 700 millones pasamos a 7.000 millones desde Malthus a la fecha, y que de 40 años de vida media ya vamos por los 80, y con gran beneficio para Gaia también, que ha aumentado su productividad en cifras impresionantes (con nuestra ayuda, claro), pero todo eso sería materia de otro artículo. Por ahora, se me acabó el domingo y la paciencia.

Si quedaron dudas, pueden comunicarse con Ferrán P. Vilar al blog “Ustednoselocree.com”

01 diciembre, 2011

La “Iglesia Climática de Los Santos de Los Ultimos Días”, prepara su propio Tribunal de la Santa Inquisición.


Hay un blog llamado “Ud. no se lo cree”, de un tal Ferrán P. Vilar, (español, supongo, o quizá deberé decir “peninsular”), que podría considerarse “arquetipo y paradigma” de la militancia apostólica “climática”; es decir, el tipo defiende con tal furia los dogmas y la desinformación propalada por la ONU (y sus agentes) sobre el supuesto “calentamiento climático”, que podría decirse que Antonio (Ruiz de E., el mismo), parece un niño de pecho en comparación. ¡Que digo!, si hasta Al Gore se pondría colorado si leyera el blog. No miento si digo que Ferrán aparece como más algorista que Al Gore.

El tipo gusta de explayarse en largas filípicas contra sus “enemigos” (es decir, los “negacionistas del clima”), donde deja de manifiesto un fanatismo apostólico que asombra.

Recomiendo el blog. Nos da una idea sobre la estructura mental que pueden llegar a tener los prosélitos de esta nueva religión del “Calentamientoclimático”.

En su última entrega Ferrán nos da una noticia verdaderamente preocupante.

Sucede que en su concilio de Durbán, donde se han reunido los cardenales del clima a debatir sobre sus próximas cruzadas, dejaron un día para analizar los temas de la “ética climática” (no es chiste, también el clima tiene su “´ética”).

Dice el escribidor:

El lector habitual de este blog sabe que el negacionismo climático es aquí un tema recurrente, y los más asiduos recordarán que he llegado a sugerir en más de una ocasión el carácter criminal de los propaladores de tanta falsedad. Observo hoy con enorme satisfacción la organización, en el marco de la conferencia de Durban, de un acto dedicado específicamente al negacionismo organizado, tratado además desde un punto de vista ético, bajo el título: “Ética de la campaña de desinformación climática”.

Así, tal cual; a continuación relata la participación de algunos alucinados que se empeñan en descalificar a los incrédulos ahora con argumentos “éticos”.

Por ejemplo, un tal Donald A. Brown, catedrático de la Penn State University (Pensilvania) y alma del web Climate Ethics, quien “dijo enseguida, nada más comenzar, sin rodeos, contundentemente:

“Climate denial is a new form of assault on humanity.”

("El negacionismo climàtico es una nueva forma de agresiòn contra la humanidad")

Más adelante tuvo ocasión de referirse al carácter criminal de este comportamiento tomado individualmente, reconociendo sin embargo que su articulación jurídica es complicada (tricky)”.

Ahora resulta que dudar de los dogmas de una iglesia pagana y atea donde se endiosa a un concepto tan acomodaticio como “el clima” resulta un “comportamiento individual de carácter criminal”, y se discurre sobre la articulación jurídica para la represión de tal crimen. Una verdadera Inquisición en ciernes.

Y hay que recordar que esta gente se reúne (ahora en Durbán), con gastos pagados a cuenta de los contribuyentes de todos los paises (sí, usted también).

“Full moral depravity”, (la completa depravación moral), ha dicho el tal Brown, y “Climate change is a perfect moral storm” (el “cambioclimático” es una tormenta moral perfecta), ha puntualizado otro enajenado, un cierto Gardiner (Stephen M. Gardiner, de la Universidad de Washington),

El siguiente párrafo es de colección:

“Por su parte, John Rosales (John Rosales, de la Saint Laurence University), ha comentado cómo Obama le ha pedido a Bill McKibben, líder del movimiento 350.org, que le ayude a fomentar en su país la demanda popular de acción climática hacia el poder político, ahora decaída, mediante la potenciación de movimientos de base (grassroots). “Nosotros solos no podemos con ello”, parece ser la postura del Gobierno de los Estados Unidos al respecto. Se supone que McKibben es financiado por éste, pero desde luego no resistirá comparación posible con el flujo de fondos movilizado por la maquinaria de negación. Con sólo grassroots frente a la inmensidad de poder de la persuasión sofisticadamente organizada difícilmente se puede superar la fase meramente testimonia”l.

En esta impresionante confesión, Ferrán confirma que la ONG (“ambientalista y sin fines de lucro”) 350.org y su abnegado líder está financiada por el gobierno de Obama, y que este mismo personaje (Obama), es parte consciente de la conspiración. Entiéndase bien: no se trata de un político ignorante que de buena fé se dejó engañar por la ideología bien vendida del “calentamientoclimático”, sino de un cómplice que participa en la conjura, tal cual su compañero de partido Al Gore.

Y por si quedaban dudas sobre que están formando una nueva iglesia:

“Por supuesto no han olvidado mencionar la pasividad culpable de los medios de comunicación, que, en palabras de Brown, “han fallado en su obligación de poner de manifiesto el asombroso gran asalto al interés de la humanidad” por parte de esta maquinaria. Sólo le ha faltado referirse a la nada desdeñable influencia del fundamentalismo cristiano, pero eso quizá sería pedirle demasiado a un estadounidense que ya se la juega bastante cada día, y más con esta aparición frente al mundo”.

“La pasividad culpable de los medios de comunicación”: ¡¿o sea, que la imparcialidad no está entre las cualidades que deba tener un medio de comunicación?. Tienen a la BBC-Mundo, Reuters, CNN (propiedad de Ted Turner, malthusiano confeso, financista del IPCC, miembro de nota del “Club de Roma”), tienen los principales diarios, si sólo les falta controlar INTERNET. Y siguen hablando de “pasividad culpable”; entonces la prensa mundial –en su concepto- debería estar totalmente abocada a la propaganda “climática”, del “Club de Roma” y la ONU, o sea una suerte de catequesis pagana.

Y termina despachándose contra el fundamentalismo cristiano”, lo que resulta clarísimo: toda nueva “iglesia” debe atacar a otras creencias para “legitimarse”.

Ya lo saben entonces los incrédulos: los “informes” del IPCC, las cartillas de la ONU las ocurrencias de Phil Jones o de Jim Hansen son dogmas de fé. Y si alguien no les cree estará cometiendo un crimen “ético” contra el clima, por el cual perfectamente podrá ser perseguido y condenado.

He dicho muchas veces que esto ya es más que un fraude político-comercial hábilmente urdido; es también una amenaza gravísima para la libertad misma en Occidente: en esta ideología-tonteología se incuba el germen de un nuevo totalitarismo mundial. El totalitarismo del Siglo XXI.

Etiquetas: , , , ,

16 noviembre, 2011

La Madre de todas las Estupideces

La Madre de Todas la Estupideces (“Malas Noticias Para el Clima”).

Las religiones tradicionales nos instan a la salvación del alma. Claro que cada uno tiene su alma propia, y eso nos confiere cierta autonomía respecto del camino de salvación que elijamos. En esta nueva Iglesia de la burocracia internacional se ha reemplazado el alma por “El Clima”. Ahora se debe “salvar al clima”,

Ya faltan unos pocos dias para que se realice la próxima “cumbre” de Naciones Unidas (es decir, de la Burocracia Parásita Mundial), con la habitual comparsa de ONGs generosamente financiadas, para deliberar sobre el clima de los próximos cien años, y las medidas necesarias para “mitigarlo”. No hay que ser tarotista para adivinar que de tal “cumbre” sólo saldrán ideas de nuevos impuestos, nuevos controles y nuevas restricciones para agobiar a los ciudadanos de este mund....(“planeta”, quise decir, perdón), y engordar aún más los bolsillos y las ínfulas de la parasitocracia internacional con el absurdo pretexto de “salvar al clima” (también le llaman “luchar contra el cambioclimático”, como si tal idiotez fuera posible).

Nuevamente volverán a los titulares y a las declaraciones de los políticos expresiones tales como: “reducir la huella de carbono”, “descarbonizar la Sociedad”, “crear una economía verde”, y tantas más por el estilo.




















La foto que presento la tomé en un sector llamado “Los Cristales”, un fundo forestal que estaba supervisando entonces y corresponde a un sector de montañas de la cuenca del Maule, paralelas a la cordillera de Los Andes, aunque en estricto rigor no forman parte del macizo. Se encuentra a menos de una hora de la muy célebre y renombrada ciudad de Talca, la que junto con París y Londres forman una tríada de urbes de internacional nombradía (esto, en el imaginario de sus nativos, por cierto).

Paréntesis: hice posar a los niños para inmortalizar la escena y hacer de ella un documento inolvidable. El paisaje es bucólico pero creo que la presencia de los críos lo embellece aún más si cabe. Lo que trato de trasmitir es que en la vida de los humanos no hay nada ni lo habrá que pueda reemplazar a la inmensa felicidad que producen estos renacuajos; echarlos a corretear por ahí, viéndolos crecer y dándoles el privilegio de vivir tal como a nosotros mismos se nos dio, es un aliciente no siempre bien ponderado, y un mundo de puros viejos debe ser algo muy parecido a un purgatorio. Y con esto dejar explícita la repulsa más enérgica contra las ideologías neomalthusianas y sus estultas consignas (como ...“somos demasiados para este planeta”; “si todos quisieran vivir como nosotros, necesitaríamos tres planetas como este, y sólo tenemos uno”,.... etc), promovidas por el Club de Roma y sus cómplices y tontos útiles (sinceramente no sé si Al Gore es lo uno o lo otro o las dos cosas, pero creo que Bankimún es definitivamente de los segundos). Han estado imponiendo la antinatalidad y el aborto en todo el mundo usando la extorsión económica, con lo que nos están condenando a un mundo sin niños. Cierro el paréntesis.

Abro segundo paréntesis: aparte de los niños lo que podemos ver en la imagen es nuestro querido planeta Tierra tal y cual lo tenemos ahora; es cierto que hemos hecho muchas barbaridades con él, pero también es cierto que en el camino hemos ido aprendiendo y rectificando conductas y creo que estamos perfectamente preparados para asumir responsablemente la tarea de administrar con prudencia este edén.

Es probable que sin nosotros el paisaje presentaría más bosques y menos pradera, pero así, como está, es nuestro hogar hoy, y su visión es un regalo de inefable belleza para nuestros ojos.

Es nuestro planeta hoy, el mejor mundo posible para nosotros, aunque la gran mayoría de la gente no lo sepa. Ocurre que aún sin contar los mares, el 95% de la superficie planetaria corresponde a espacios abiertos, como éste. El espacio urbanizado, donde se hacina ya quizás el 75 u 80% de la población (en Occidente), no es más que una fracción ínfima de las superficie disponible. Esto sólo se comprende cuando se ejercen profesiones de terreno, relacionadas con agricultura, silvicultura, pesca o minería, donde el contacto con la naturaleza constituye la rutina diaria.

El ciudadano urbanizado, criado y preso en las abominables colmenas de cemento, respirando el aire viciado de las ciudades, sometido al estrés del bullicio continuo, el hacinamiento y la luz artificial, difícilmente puede concebir el mundo como espacio abierto, y su perspectiva acaba siendo fuertemente distorsionada por su propia realidad inmediata y mediática. Es el ambiente propicio para las ideologías ultraecologistas, malthusianas y antihumanas, que suponen a la humanidad el rol del “cáncer” del planeta (textual de una declaración histórica del “Club de Roma”: “el planeta tiene cáncer, y ese cáncer es el hombre”). Cierro segundo paréntesis.

Volviendo al hilo: se escucharán las expresiones consabidas dichas antes, es decir las consignas de la ideología de moda, en preparación del próximo aquelarre de Durbán (Sudáfrica). Las más estúpidas de estas consignas son las que traen incorporada la palabra “carbón” (o “carbono”, que lo mismo da), como “descarbonizar” o reducir la ”huella de carbono”, etc.

Volvamos a la foto: están los tres niños. Químicamente hablando, cada uno de ellos está compuesto principalmente de agua (un 70% quizá), pero de lo que no es agua, digamos, de su “biomasa” seca, fácilmente otro 70% será ....carbono. Si quisiéramos “descarbonizarlos” entonces nos quedaríamos con tres bidones de unos 25 litros de agua cada uno, tres puñaditos de calcio y cantidades ínfimas de los otros elementos. Adicionalmente sus ropas, sean lana, lino, algodón o rayón, son exactamente fibras de carbono, obtenidas de la naturaleza o de la industria.

Lo mismo se puede decir de toda la vegetación circundante que ameniza el paisaje hasta donde alcanza la vista (y también los líquenes que cubren la roca).

Hace tiempo comenté (en “La Tesis de Aramís”), un sesudo ensayo del economista Profesor Dr. Paul Krugman (PhD), un idiota con Nobel (1998), aunque no el único. Planteaba Krugman sus ideas para “Construir una economía VERDE” , que iban desde poner impuestos “piguvianos” a la emisión de “carbono” (es decir, de CO2, pero a Krugman no le alcanza la inteligencia para hacer la distinción), hasta la imposición de prohibiciones y “regulaciones” al mismo efecto.

¿Sabrá Krugman que la naturaleza nos presenta esos bellos y “mildistintos” tonos de “verde” gracias únicamente a un pigmento llamado “clorofila” que sintetizan los vegetales y que no es más que una complicada macromolécula de .....carbono?. Nó, obviamente no lo sabe, y me imagino la vergüenza que sentirá cuando alguien se lo explique.

La verdad es que si quisiéramos en serio “descarbonizar” nuestro planeta , o por ejemplo la parte de él que se muestra en la imagen, nos quedaríamos simplemente con un paisaje lunar, de cualquier color pero no “verde”; con una piedra en el medio y unas nubes a lo lejos. Sin ni un vestigio de vida, porque todo lo vivo que habita este mundo, tanto lo que se ve como lo que no, desde una bacteria hasta la Sequoya gigante, es esencialmente, ......carbono. Carbono organizado en macromoléculas cumpliendo las más variadas funciones bioquímicas. El carbono está en la materia orgánica y es la fuente de energía de todos los seres vivos, de tal manera que puede haber carbono sin vida, pero la vida misma, tal como la conocemos es imposible sin el carbono, y en estricto rigor se podría la definir como el intercambio de carbono entre organismos autovalentes formados principalmente de (...exacto), carbono.

La “huella” de carbono entonces, eso que hay que “reducir” o “mitigar” según la tonteología en boga, somos nosotros mismos. La “huella” de carbono en la Tierra es la vida misma.

Y para redondear: todo ese carbono presente en la biota terrestre, continental o marina, proviene basalmente de una sola fuente(*): el demonizado bióxido de carbono, o CO2. El CO2 es el alimento de todas las plantas autótrofas, en tierra y en el mar, y por lo tanto constituye la base de toda la pirámide trófica.

No es que las plantas “tengan la capacidad de capturar el CO2”, como tontamente se dice. La verdad es que las plantas (y con ellas toda la biota) VIVEN del CO2 (vivimos), y VIVEN (vivimos) por el CO2, y esta vida no sería posible sin su presencia.

Demonización del CO2; “descarbonización”; reducción o “mitigación de la huella de carbono” ; Es la mitología anticarbónica en boga, es decir,

LA MADRE DE TODAS LAS ESTUPIDECES.

(*) La verdad es que las bacterias son tan, tan, tan versátiles, que no puede descartarse la posibilidad de que alguna especie eventualmente obtenga su carbono del sustrato mineral. Se sabe de algunas que mantienen en su plasma celular “incrustaciones” de carbonato de calcio, presumiblemente como material de reserva. Serian la excepción a lo dicho arriba.

..............................................................

Llevo meses buscando en la prensa en castellano alguna referencia al “calentamiento” o “cambioclimático” y a sus calamidades asociadas; algún enjundioso ensayo como el de Krugmann (el de la “economía verde”), o alguna profética encíclica como la última de Gore, (“Our choice”, la de los huracanes que giraban al revés, seguramente otro efecto de “cambioclimático”), pero, ......nada.

Hasta ahora en que me encuentro con esto, ( enlace), una columna de opinión publicada en El Pais (España), por Dn. Cayetano López, físico español de respetable currículum, lleva este título: “Malas noticias para el clima”.

En estos días, en que el mund...(el Planeta, perdón), parece estar preocupado de minucias irrelevantes como el posible colapso de las economías occidentales (bajo el peso de los “Estados de bienestar” (donde todos tienen derecho a mamar), y mientras los “líderes” políticos no saben que hacer con sus déficits y sólo se les ocurre seguir endeudando a sus sufridos súbditos, quizá con la esperanza de que otro venga a ordenar las cuentas (un Pinochet para cada país, podría ser la solución, pero ello tiene su costo), en fin, con una recesión mundial anunciada con insistencia, que bien podría ser depresión, (la madre de todas), con monedas volátiles que no tienen valor real, y con los millones de “ciudadanos indignados”, que ya están hartos de que la leche que maman de sus Estados les salga cada vez más aguada, se está viendo que la ciudadanía civilizada ha ido perdiendo interés en la salvación del clima de los próximos cien años.

Malas noticias para el clima.

En un escenario nada promisorio es que se enmarcan las reflexiones del profesor López, y hay que decirlo, éstas no parecen demasiado optimistas.

En sus palabras: En resumen, papel mojado (los acuerdos de Copenhage), teniendo en cuenta que mantenerse por debajo de ese umbral (el de los famosos dos grados centígrados de temperatura media mundial, -nota mía-), requiere tomar medidas más exigentes en cuanto a reducción de emisiones que aquellas que no quisieron concertar. En efecto, ese aumento de temperatura se producirá si la fracción de dióxido de carbono en la atmósfera supera las 450 partes por millón (450 ppm), desde las aproximadamente 390 ppm actuales.

Esta es la monserga permanente del IPCC; el suponer que la temperatura “global” (lo que quiera que eso signifique), estará determinada unívocamente por la concentración de CO2 en la atmósfera, como si el clima dependiera solamente de aquello.

Lo demás, es el consabido lamento del profeta que ve venir el fin del mundo mientras sus congéneres sólo tienen tiempo e interés para sus propios y mezquinos asuntos.

Una historia conocida desde los albores de la humanidad.

......................................

Otra lectura recomendable para obtener una adecuada “concienciación”, sobre tan trascendental asunto, (gentileza del “Ecoportal.net”, el sitio eco-marxista-evomoralino-galeánico y sudaca por antonomasia), esta vez debida al Prof. Dr. Jorge Riechman (investigador sobre cuestiones socioecológicas en el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS), profesor titular de Filosofía Moral en la Universidad de Barcelona y vicepresidente de Científicos por el Medio Ambiente (CiMA). Ha sido coordinador de Vivir (bien) con menos (Icaria, CIP-FUHEM, Barcelona, 2007), etc. etc....etc.), se intitula Calentamiento climático: ¿cómo se calcula su impacto?” y en el se analiza exhaustivamente, con profusión de citas y notas, muchos de los insospechados entresijos de esta importante cuestión. Claro que la lectura del documento completo (17 páginas en formato WORD), puede resultar un tanto fatigosa, -una nueva Tesis de Aramis- así que dejo aquí el enlace, para quien desee instruirse, y paso a citar sólo el encabezamiento, como flor de muestra:

“El hecho de que un colapso civilizatorio resulte una posibilidad nada inverosímil, y que por lo tanto quepa que, en un futuro no muy lejano, en lugar de estar discutiendo acerca de los metros de playa perdida en las zonas turísticas, o acerca de los costes marginales del incremento de muertes de ancianos por olas de calor, nos encontremos estimando cuántos pequeños grupos de cazadores-recolectores se las apañarán para sobrevivir en las estepas de una Europa devastada y empobrecida; el hecho de que semejante colapso sea posible debería bastar para impulsar políticas ambiciosas de lucha contra el cambio climático.”

Un “colapso civilizatorio”; nada más, nada menos, debido al terrorífico “Calentamiento Climático”, (ingeniosa síntesis entre el ya anticuado “Calentamiento Global” y su sucedáneo más acomodaticio, el “Cambio Climático”).

El artículo es ilustrativo sobre cómo, usando el más pulcro y culto lenguaje académico (a diferencia del mío, es cierto), puede llegar a escribirse la más monumental sarta de estupideces (como la Tesis de Aramis), claro que -a diferencia de Antonio- apelando a una nutrida galería de citas de conspicuos pensadores. Imposible dejar de reproducir la cita a Lovelock :

“James Lovelock sostiene que hemos pasado ya el punto sin retorno en lo que se refiere a cambio climático, y que resulta improbable que nuestra civilización sobreviva. Su perspectiva no puede ser más sombría: para él, antes de que acabe el siglo XXI miles de millones de personas habrán muerto, y las pocas parejas reproductoras que sobrevivan estarán en el Ártico, donde el clima aún resulte soportable.”

Aunque no se puede negar que algún pudor demuestra el autor, al tomar cierta distancia:

Pueden debatirse estas predicciones de un científico de talla internacional, experto en el “sistema Tierra” –que él bautizó Gaia hace decenios— y sus múltiples mecanismos de autorregulación: pero lo que no está en cuestión es que un calentamiento climático rápido y fuerte pone en entredicho la habitabilidad de extensas zonas de la Tierra para los seres humanos, y tampoco que el calentamiento en curso se está haciendo cada vez más fuerte y rápido, año tras año. (45)”

En fin: se acerca la fecha de la “cumbre “ de Durban, y el mundo (planeta, con perdón), espera ansioso las deliberaciones de nuestros sabios, con la débil esperanza de que, esta vez sí, los políticos dejen de preocuparse por deudas, déficits, cesantía, defaults, bancarrotas, rescates y otras naderías sin importancia y logren por fin la batería de “acuerdos vinculantes” que nos permitan controlar y planificar sabiamente el clima de los siguientes cien años.

Mientras tanto, si quiere mire de nuevo la foto; este es el planeta “sobrecargado” (de carbono), que no nos alcanza para todos, y que se encuentra en peligro de “colapso civilizatorio” (por efecto del “calentamiento climático”).

Sólo dos cosas hay que son infinitas: el Universo y la Estupidez Humana.

(Al decir “cosas”, excluyo a Dios, y sobre el Universo, parece que ya no hay seguridad de que sea infinito).

Etiquetas: , , ,